La FCB, en su sección «Canarias por el Mundo de la Canasta», nos acerca al entrenador tinerfeño IVÁN DÉNIZ

1 Abr 2022 | Sin categoría

Se curtió como entrenador en el Tenerife Baloncesto; primero, junto a José Carlos Hernández Rizo y Paco García, a posteriori, haciéndose cargo del equipo blanquiazul cuando militaba en ACB.

Iván Eduardo Déniz O’Donell (Santa Cruz de Tenerife, 21/5/1973) se ha convertido en uno de los técnicos canarios con mayor trayectoria fuera del continente europeo. Así, es reconocido en países como Venezuela, Puerto Rico y México, donde ha engrandecido al Soles de Mexicali.

¿Cómo se encuentra?

Muy bien. Ya acumulo 15 años entrenando en el continente americano. Una temporada más estaré en Soles (de Mexicali). Estoy encantado de formar parte, una vez más, de un proyecto tan especial.

Se podría decir que, aunque suene a incongruencia, la lejanía ya le resulta familiar

Cuando pasas tanto tiempo fuera, te acostumbras pese a los años complicados. Estoy habituado a las pretemporadas y planificaciones. Ahora, que nos encontramos fuera de campaña, estoy realizando el ‘scout’ para reclutar a nuevos jugadores, sobre a todos jóvenes, que es lo que solemos hacer en el Soles de Mexicali.

Iván Déniz acostumbra a realizar grandes temporadas allá a donde va. El pasado curso no fue una excepción.

Bueno, llegamos a la final de conferencia y caímos contra el Guadalajara, por lo que quedamos terceros. Pero sí, hemos logrado tres campeonatos ligueros de los cuatro que tiene el club a lo largo de su historia. Nuestro objetivo es ser competitivos y colarnos entre los mejores. Lo vamos cumpliendo.

¿Le queda algún objetivo por cumplir en el extranjero?

Tenía esperanza de ir a entrenar a Puerto Rico; no obstante, por problemas con el visado, no va a ser posible. Es una pena porque ya he estado ahí y me gusta trabajar en ese país. No renunciamos a volver a Europa, de hecho es el objetivo que me marco a corto-medio plazo.

Háblenos de usted. ¿Qué fue lo que le hizo ser entrenador?

Me gustaba mucho hablar en los tiempos muertos, hacer cuadernos con jugadas… en el colegio siempre anhelaba que llegara la hora de ir a entrenar. Aprendí de Rizo y Borges; ellos me inspiraron para luchar por un sueño que pude materializar.

Usted que sabe lo que es ser jugador y entrenador, ¿cómo se sufre más?

Creo que como entrenador. Al fin y al cabo, nunca descansas; una vez sales de los entrenamientos, planificas de cara a los partidos y, cuando terminas de los mismos, buscas los aspectos a mejorar de cara a los venideros. Cuando eres jugador, terminas el entrenamiento y, por lo común, puedes desconectar antes e, incluso, asimilas antes las derrotas.

¿Cuáles son las diferencias entre ser entrenador de categorías base y de sénior?

Varía el trabajo. Los entrenadores de la base tienen que dedicarle más tiempo a la tecnificación, enseñar fundamentos y conocimientos del juego, etc. En cantera, se antoja fundamental respetar los ciclos de conceptos en base a las categorías. Por su parte, en sénior se le dedica más tiempo a lo táctico, a preparar el partido más próximo. En la formación el resultado no es lo más importante, en profesional (por sénior), dependes de ellos. Asimismo, los entrenadores no podemos olvidar que el jugador, independientemente de la categoría a la que pertenezca, tiene que aprender diariamente. La preparación y formación diaria es fundamental para mantener motivado a los miembros del equipo.

¿Y los entrenadores? ¿Aprenden de sus jugadores?

Claro. Sobre todo de aquellos que se encuentran en los últimos años de su carrera deportiva. Es un lujo trabajar con los que saben lo que demanda el entrenamiento, son aplicados y entienden el rol que ocupan en el equipo. Por nombrar alguno, Sitapha Savané, que lo entrené en el Tenerife Baloncesto. Pese a que mucha gente pensaba que no podía jugar tantos años en la élite, supo hacer bien lo que sabía que hacía bien. Cada entrenamiento con él era un aprendizaje para todo el equipo. Cuando marché a Murcia, tuve la suerte de entrenar al ‘mago’ Andre Turner, un jugador que era el primero en llegar y el último en irse de las sesiones. En el camino también me encontré con Gustavo Ayón, un pívot que decía que su objetivo era llegar a la NBA, algo que consiguió con el paso de los años. Álex Pérez, que salió de Soles, acaba jugando en Euroliga (Zalgiris y Fenerbahce). En definitiva, ejemplos de superación.